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viernes, 8 de octubre de 2010

Cómo ajustar frenos de bici. Ajustar de frenos en bici. Ajustar frenos de disco mecánicos


Ajuste de frenos de bicicleta

Hay varios tipos de frenos para las bicicletas. Los más comunes son los V-brake, que son los típicos en que dos zapatas aprisionan la llanta, bloqueándola.

En segundo lugar, están los frenos de disco de acción mecánica. Vienen a ser intermedios entre los anteriores y los hidráulicos, pues las zapatas, que en este caso se llaman pastillas, aprisionan un disco que está unido a la rueda, provocando la frenada.

Los más avanzados son los frenos de disco hidráulicos. Sin duda os lo recomiendo por la potencia de frenada, su suavidad y escaso ruido. Son más caros pero merecen la pena.

En general los frenos de disco tienen la ventaja de ser muy silenciosos, frente al chirrido espeluznante de los frenos V-brake durante una frenada brusca.
También tienen mejor comportamiento con el agua o el barro.
Aunque tienen el inconveniente que si tenemos una caída y se nos dobla el disco, se quedará la rueda bloqueada. (Aunque esto es muy improbable que ocurra).
En mi caso, tengo instalados frenos de disco mecánicos. Éstos frenos hay que tenerlos muy bien regulados, porque en caso contrario, pueden deformar el disco e ir rozando permanentemente, haciéndolo desagradable.

Hoy voy a enseñaros a regular estos frenos, y en otra ocasión os diré también cómo ajustar los otros. En cualquier caso, al final os he puesto un link para que veáis cómo ajustar los V-brake.

Básicamente, los frenos de disco mecánicos tienen dos ajustes: el cable en sí, que mantiene una pastilla de freno a la distancia precisa del disco, y un tornillo que se usa para ajustar la distancia de la pastilla opuesta del disco.

Precisamente el inconveniente de estos frenos es que una pastilla permanece fija, moviéndose sólo la opuesta, que presiona el disco contra la pastilla fija. De ahí la importancia de tenerlas muy bien reguladas.

En primer lugar, debemos ver si las pastillas están gastadas. Si llevamos relativamente poco tiempo con la bici esto es poco probable. Pero si tenemos las dudas, lo mejor es sacar las pastillas tirando de ellas con un alicate de punta fina, y examinar si están gastadas.
Las volvemos a poner en caso que estén en buen estado y procedemos con la maneta: a medida que la pastilla se vaya gastando, notamos que la maneta precisa ser apretada más a fondo, debido a que la pastilla necesita hacer más recorrido para llegar al disco.
Podemos regularlo fácilmente actuando sobre la tuerca que fija el cable al freno: sujetamos con un alicate el cable, aflojamos un poco el tornillo y tensamos un poco el cable. Volvemos a apretar un poco y comprobamos. Si está bien, le daremos un apretón al tornillo. Eso si, cuidado con el alicate. Debe sujetar el cable, no la caperuza que tiene en el extremo de remate, pues podemos sacarla y el cable se deshilacharía.

En muchos casos, tenemos una tuerca en la parte opuesta del cable del freno, en la base de la maneta correspondiente, que girándola, lograremos ajustar el cable.
Una vez hecho este ajuste, pasamos a la otra pastilla. Ahora mismo, tenemos la rueda que gira libremente, sin roces. Miramos por la cara interna del freno y vemos tres tuercas: dos negras que sirven para fijar el freno propiamente dicho al cuadro de la bici y otro mayor.
Éste es el que debemos tocar. Pero lo moveremos muy poco a poco y examinando cómo se comporta el freno. Bastará girarlo 1/8 de vuelta cada vez o menos, si se puede, hasta lograr que quede lo más ajustado al disco sin rozarlo al girar la rueda libremente.
A veces el disco está ligeramente deformado y es inevitable un ligero roce en algún punto. Esto es, como digo, inevitable. Lo importante es que la rueda gire libremente. Con el uso, ese roce se minimizará. por supuesto, si os gusta que la maneta del freno tenga más juego, o sea que empiece a frenar cuando ésta haya llegado a la mitad del recorrido, le daremos más separación a la pastilla. Personalmente, prefiero que el freno empiece a actuar justo al empezar a presionar la maneta.
Debemos hacer una limpieza exhaustiva con un trapito y alcohol para eliminar cualquier resto de grasa, aunque sea de los dedos, de haber tocado el disco y ya tenemos los frenos a punto.
Si el lector que está leyendo esto ahora mismo, se quiere comprar una bici y no sabe por cuál decidirse, le recomiendo, si puede permitírselo, los discos hidráulicos, pues aprietan las dos zapatas a la vez, con lo que el disco no se deformará. Aparte que la frenada es mucho más potente y progresiva.
No olvidéis que estamos haciendo un trabajo de mecánica. Usad una ropa adecuada a tal fin.
Si queréis información para ajustar los frenos de vuestra bici: todobici.net